El Circuito de Spa-Francorchamps, situado en las ondulantes colinas de las Ardenas belgas, es una de las catedrales de la Fórmula 1. Su trazado, que serpentea a través de un paisaje boscoso, es sinónimo de velocidad, historia y un desafío inigualable para pilotos e ingenieros. Desde su primera carrera de F1 en 1950, Spa ha sido un pilar, evolucionando desde un trazado de carretera de 14 km a su configuración actual de 7.004 km, la más larga del calendario.
