El Circuit de Barcelona-Catalunya, ubicado en Montmeló, España, ha sido un pilar en el calendario de la Fórmula 1 desde su debut en 1991. Su diseño integral lo convierte en un banco de pruebas ideal para los equipos, revelando rápidamente las fortalezas y debilidades de un monoplaza. Esta característica lo ha consolidado como un circuito habitual para los tests de pretemporada durante décadas, más allá de ser la sede del Gran Premio de España.
